Tema: Tabaquismo - Por Sebastian de Arauco (Parte 3)

Está demostrada la influencia dañina de los alcaloides del tabaco que, quemados al fumar son absorbidos por la sangre a través de los pulmones y saliva contaminada afectan a los diversos órganos en su normal funcionamiento. Y a los jóvenes fumadores les diré que, según investigaciones realizadas, el tabaquismo afecta a las células cerebrales, produciendo un cierto grado de insensibilidad y carencia de retención o pérdida de memoria. Según estudios efectuados en Francia con dos grupos de estudiantes comprendidos entre los 10 y los 17 años, fumadores y abstenios, el resultado en los exámenes dio un alto porcentaje de suspensos entre los que fumaban. Otros resultados obtenidos:
- Nerviosos ...............................36 fumadores –1 no fumador
- Débiles de memoria ............... 28 “ – 1 “ “
- De audición tardía ................ 13 “ - 1 “ “
- Faltos de memoria ............... 30 “ - 1 “ “
- De mal comportamiento ....... 13 “ - 1 “ “
- De físico debilitado .............. 12 “ - 2 “ “
- Mentirosos ........................... 46 “ - - “ “
- De pensamiento tardío ........ 31 “ - - “ “
- Reprobados en exámenes .... 79 “ - 2 “ “
Algún lector puede que diga –siendo esa planta del tabaco tan dañina, ¿por qué Dios la ha creado? Mi querido lector y lectora, has de saber que todo lo creado tiene un fin útil. Que nosotros, en nuestra ignorancia desconozcamos su utilidad o hagamos uso indebido para el cual no ha sido creada, es otra cosa.
Y la planta del tabaco (nicotiana tabacum) tiene que tener un fin útil porque la Sabiduría Cósmica no crea cosas inútiles o dañinas en sí mismas. Y a medida que van conociéndose las leyes de la Naturaleza, irán descubriéndose las propiedades útiles para las cuales han sido creadas... Y ya la medicina homeopática ha descubierto aplicaciones medicinales que la planta del tabaco contiene en estado natural. Según datos extraídos de una Guía Homeopática, sometida la hoja al procedimiento de dinamización, contiene las siguientes propiedades curativas :
“Vómitos y mareos, náuseas enormes con vómitos. Vómitos durante el embarazo. Estados de suma postración. Extremidades frías, cabeza caliente, hormigueo en los miembros. Dolor de cabeza depresivo. Dolores neurálgicos en la cara y muelas. Palpitaciones y debilidad de corazón. Pulso irregular. Fotofobia, dificultad en la vista. Moscas volantes en la vista. Anginas de pecho. Cólicos nefríticos y otros accesos agudos de dolores. Disentería.
O sea que la planta del tabaco contiene en sí propiedades benéficas. Sometida al procedimiento de dinamización homeopática, cura aquellos mismos males que el tabaco produce cuando se quema y absorbe. Aclaremos que la medicina homeopática está basada en la ley las similitudes: “Similia, similibus curantur”
Y por último, analicemos el contenido (extractado) de un mensaje que, una entidad espiritual que desencarnó a los 29 años afectado de los pulmones y otras dolencias y que en su vida humana fue redactor de un periódico y gran fumador, manifestó en relación con el tabaquismo:
“Mirad como se disgregan en la nada las volutas gris azuladas de vuestro cigarrillo. Así también ese vicio, inofensivo como algunos creen, está minando vuestro organismo como un sutil veneno, y en un mañana no muy lejano, en el placer de sentirse chimenea, veréis disgregarse vuestro cuerpo físico en la nada, igual que las volutas del cigarrillo. Y ese insidioso hábito adueñándose de vuestra voluntad, debilitará el sistema respiratorio de vuestro organismo, lentamente, hasta venceros.”
“Cuando invisible a vuestros ojos miro a tanta juventud, damas y varones, sosteniendo entre sus dedos un cigarrillo, como un inocente pasatiempo, imposibilitado por mi condición de espíritu, siento una tristeza profunda, impotente por no poder advertirles a cada uno el peligro que es para ellos ese vicio que consideran inocente. Engañados, creen que es un sedativo a sus agotados nervios; pero que, poco a poco, casi imperceptiblemente, va exigiendo más y más hasta hacerlos sus esclavos, de cuya tiranía les será casi imposible liberarse. Anulará su voluntad lentamente y dañará al propio sistema nervioso, a las vías respiratorias y aún al estómago; pues los venenos que lo componen irán intoxicando su organismo en general y más aún a la mujer que es más sensible y delicada, y pasa a ser víctima, por la moda y sus caprichos, de este vicio tan nefasto.”
“Por eso os doy este grito de alerta, de aviso. No os dejéis dominar por él, los que recién comenzáis a ser juguetes de ese vicio tiránico y dominador. Y a los que estáis libres de él, ¡cuánto os felicito!; porque, no sólo daña vuestro organismo físico, sino que también embota todo despertar espiritual.”
“Y cuando dejéis la Tierra, será como una cortina que impedirá a vuestra alma percibir por un tiempo las vibraciones del camino de vuestra elevación y superación, pues a mi alma le costó mucho percibir la luz espiritual por la espesa nube que me envolvía en la oscuridad, por haber dado cabida a las pasiones que me dominaron en mi peregrinaje terrenal. Una de éstas fue este vicio que lo creía tan inocente e inofensivo y que fue la causa de mi desencarnación a destiempo, por la consunción que produjo en mi organismo físico y también el embotamiento de mis facultades psíquicas y espirituales.”
Como fácilmente apreciarás, mi querido lector y lectora, el tabaquismo no tan sólo perjudica la salud y acorta la vida, sino que afecta, además, la condición del vicioso al pasar al lado de allá. Más aún, la persona que mantenga el vicio de fumar al igual que otros vicios, al desencarnar le será imposible ascender a los planos superiores, a esos ambientes maravillosos de felicidad, aun cuando haya sido un santo; porque, la parte etérica del tabaco queda adherida al alma y no le permite ascender. Además de que, libre el alma o cuerpo astral del cuerpo físico, que es un atenuativo de las sensaciones, siente más intensamente todas las tendencias que como humano mantenía .
Y como en el plano astral (esa otra dimensión de la Vida) el fumador no puede satisfacer ese deseo, queda apegado al plano físico y busca los fumadores, tratando de succionar de ellos el humo, absorbiendo la parte etérica del mismo. Y esto significa una esclavitud y sufrimiento mucho mayor que como humano. Dicho de otro modo, el hábito o vicio de fumar, no tan sólo perjudica la salud física y acorta la vida humana, sino que crea condiciones dolorosas al pasar el umbral del más allá. ¡¡¡ MEDITA !!!
Mi querido lector o lectora, ¿has comprendido bien esos pocos argumentos pobremente expuestos? Mucho, pero mucho más podría decirse; no obstante, lo expuesto te dará una idea.
No estoy tratando de convencerte para venderte algo, si no de llevar a tu conocimiento algunos aspectos que posiblemente desconoces.
Si eres libre del funesto hábito o vicio de fumar, te felicito, por que demuestras sensatez; pero, si eres esclavo o esclava del “Señor Cigarro”, por tu propio bien te digo, más aún, te pido .... independízate!!! ¡¡¡Libérate!!!
Ten bien presente que, todo aquel que pase a esa otra dimensión, a esa otra vida de las almas, siendo esclavo de algún vicio, las pasa mal, pero muy mal. Utiliza tu cuerpo como instrumento de progreso del Espíritu, que es el objeto para el cual la Divina Providencia te lo ha concedido. Determínate a liberarte de ese enemigo.
Dos modos hay seguros para liberarse del hábito de fumar:
- Uno, drástico pero eficaz; no fumar ni un cigarrillo más, lo cual produce uno o pocos días molestos y para lo que se requiere una gran fuerza de voluntad.
- Otro, sin molestias, entretenido; y al cabo de unos cinco o seis días, a lo máximo, podrás quedar libre. Tan sólo requiere un poco de atención.
Comenzaré por explicar qué es lo que produce esa sensación de deseo de fumar.
Cuando el individuo comienza a fumar, el organismo lo rechaza, porque no está preparado para recibir las toxinas que ingiere en el humo del cigarrillo. Pero, al repetir la acción de fumar, el organismo toma la acción defensiva y comienza a producir unas substancias para contrarrestar la acción tóxica del tabaco. Si el individuo continúa fumando, el organismo establece un ritmo de producción de esas substancias o antitoxinas para evitar el envenenamiento que causaría la muerte.
Y esas antitoxinas son las que producen esa sensación de ganas o deseos de fumar.
Y ese ritmo estará en relación a la cantidad de cigarrillos que el viciado fume. Si aumenta el número de cigarrillos, el organismo, en su defensa, acelera el ritmo de producción de antitoxinas, que toma de su propia economía. Si disminuye el fumar, el organismo automáticamente comienza a desacelerar el ritmo de producción de antitoxinas y con ello comienza el fumador a sentir menos deseos de fumar. Dicho de otro modo: a más cigarrillos mayor deseo de fumar, a menos cigarrillos, menor deseo de fumar.
Basado en este mecanismo fisiológico, presento a mi querido lector o lectora, que por ignorancia de las consecuencias, tanto en el aspecto humano como en el aspecto trascendente, haya venido manteniendo el funesto vicio de fumar. Y si estás libre de este pernicioso hábito, puedes ayudar a otros a liberarse del mismo explicando, exponiendo estos argumentos o permitiéndoles sacar fotocopias de este tema.
La técnica es sencilla:
En el próximo cigarrillo que uses, obsérvate en cual de las primeras chupadas encuentras que ya has satisfecho esa sensación o deseo de fumar. Si en la cuarta por ser un fumador inveterado, o en la tercera o segunda por ser moderado y en ese momento deja de fumar, deshazte del cigarrillo. Con el siguiente cigarrillo haz lo mismo. De este modo, has satisfecho el ansia o “necesidad” que sentías. Si durante ese primer día perseveras en esa práctica, que puede servirte para desviar el pensamiento de alguna preocupación, habrás ingerido menos veneno, con lo que el organismo comienza a desacelerar la producción de antitoxinas y con ello comienza a ser menor el deseo de fumar.
Al siguiente día continúa, con la misma práctica, observándote. Y si en el primer día necesitabas 3 chupadas, posiblemente te satisfarás ya con 2, con lo que el organismo sigue desacelerando la producción de antitoxinas.
Siguiendo esta técnica sencilla, notarás que cada día va siendo menor el deseo de fumar. Y al 4º ó 5º día ya te bastará con una sola. Al llegar aquí o antes, ya puedes espaciar el intervalo entre uno y otro cigarrillo que, al día siguiente o el otro puedes dejar ya de fumar sin molestias. Si, puedes quedar libre del… bueno, para qué decir. Eso si, tienes que seguir esta técnica durante esos pocos días. No falla, a menos que tú falles.
No te pares a pensar que tiras el cigarrillo casi entero. No hagas como un tonto que conocí una vez, que me dijo: -“hombre.... no voy a tirar ese cigarrillo que me costó dinero”. Creo que esos cigarrillos que desechas, te harán menos daño que fumándolos, a menos que, como el tonto del relato, quieras usar tu dinero en tu propio perjuicio.
Que la Luz Divina ilumine tu mente, a fin de que puedas realizar tu destino.
Con amor fraterno,
Sebastián de Arauco