
El tabaco contiene, además de la nicotina, otros alcaloides como la piridina que caracteriza el olor del tabaco, el ácido prúsico, sulfurol, colidina, ácido mático, oxálico, tánico y otros alcaloides en menor cuantía. Y para que tengáis una idea, referiré tan sólo algo sobre el ácido prúsico, ese veneno que se emplea en los insecticidas para atacar las plagas en los árboles (no puede usarse en las hortalizas porque las quema), su acción es tan enérgica que, en estado puro basta una pequeña gota en el ojo de un perro para matarle instantáneamente. La ingestión de 5 cgms de este poderoso veneno es suficiente para ocasionar la muerte a un hombre.
Además del alquitrán residual del cigarrillo, que va acumulándose en las paredes de los bronquios, bronquíolos y alvéolos pulmonares, la saliva contaminada por la toxicidad del tabaco, ejerce influencia dañina sobre las glándulas del estómago secretores de los jugos gástricos y afecta al hígado. Y esa saliva contaminada por el humo que penetra en la boca del fumador, pasa a los intestinos y es absorbido por la sangre. Y una buena parte de ese humo que reciben los pulmones, pasa a la sangre absorbido por los vasos sanguíneos de qué están rodeados los alvéolos. Y así podemos apreciar como los alcaloides arriba citados penetran en la sangre que se distribuye en todo el organismo afectando el funcionamiento de los diversos órganos: estómago, pulmones, hígado, corazón, arterias; a las glándulas de secreción reguladoras de la salud; a las células cerebrales, a las neuronas o células de los sistemas nerviosos, así como las células de los tejidos que se van debilitando y envejeciendo prematuramente, con lo que la piel del fumador es más reseca. Contribuye o acelera la aparición de cataratas. Personalmente conozco a personas con cataratas prematuras que, al dejar de fumar, el mal no continuó avanzando.
La mayoría de los cardíacos no resisten el tabaco. Es lo primero que los médicos le prohíben, lo mismo que los aquejados de úlceras estomacales, etc. Los hepáticos, cuyo hígado funciona con dificultad hasta para filtrar substancias inofensivas, con otras tantas víctimas de la acción insidiosa del tabaco.
La angina crónica o laringitis glandulosa, conocida también con el nombre de “laringitis de los fumadores”, produce la inflamación y enrojecimiento de la laringe e inflamación de los oídos, siendo muchas veces causante de sordera prematura.
La amiotrofia o atrofia de los nervios de las personas muy viciadas, producen alteraciones en diversos modos.
Efectos de tabaco
Y las mujeres son las más sensibles a las toxinas del tabaco, y que afecta a sus órganos de reproducción. Entre otros males, les congestiona la garganta enronqueciendo la voz, lo cual les resta feminidad. A fuerza de sufrir los efectos constrictivos del tabaquismo sobre los vasos sanguíneos, la mujer que fuma pierde prematuramente el frescor del rostro y el brillo de los ojos (la conjuntiva se empaña). El cutis se marchita y arruga prematuramente, porque afecta a las células de los tejidos, lo que hace que las arrugas comiencen antes de tiempo.
Son muchos los casos de dispepsia por la ingestión de la saliva contaminada, la cual afecta la secreción de los jugos gástricos y la secreción de las enzimas, tan necesarias para una buena asimilación. Y a su vez, la dispepsia contribuye al exceso de nerviosismo, tan común en nuestra época. Y algo bien curioso, es el paladar atrofiado de los fumadores; y algunos fumadores confiesan que no le encuentran gusto a la comida, y ello se debe a que la nicotina atrofia la sensibilidad de las papilas gustativas.
Según las estadísticas inglesas, el 85% de los casos de cáncer pulmonar, son de fumadores. Reflejan también esas estadísticas que, una de cada 18 muertes entre los hombres (varones) son de cáncer en el pulmón; mientras que en las mujeres es menor.
Los doctores Higgins y Fletcher, de Inglaterra, estudiando amplios grupos de población de su país, han llegado a comprobar que el fumar aumenta los casos de bronquitis y disminuye la ventilación pulmonar.
Uno de los efectos del tabaquismo que mucho ha llamado la atención del cuerpo médico europeo, y que debe tenerse en consideración, consiste en la insensibilidad de los fumadores para distinguir los colores. Aquellos países donde el vicio de fumar está muy arraigado, esa insensibilidad a los colores se atribuye a la amaurosis tabaquista, modalidad de la parálisis progresiva del nervio óptico, determinada por el abuso del cigarrillo, opinión ésta compartida por oculistas de renombre.
Según opinión de notables cirujanos, corroborada no hace mucho en el Hospital de Cancerosos de Londres, el cáncer en la lengua, en labios y en el estómago, conocidos por el nombre de “cáncer de los fumadores”, es producido por el uso del tabaco.
NOTA: La ciencia espiritual nos enseña que el cáncer, en sus diversas manifestaciones no es producido por el tabaco ni otro agente externo, ya que el cáncer es de origen kármico o expiatorio, como enfermedad del alma humana que drena hacia fuera el magnetismo mórbido de qué esta impregnada por sus acciones de maldad en el pasado; pero, si contribuye a su eclosión antes de la edad marcada por la Ley. O sea que, si en el destino de una persona está fijada la edad de 60, 70 o más años para la aparición del cáncer, con el uso del tabaco puede presentarse a los 30, 40 años o antes.
Comprobada ya la acción dañina del tabaco en el fumador, las autoridades sanitarias de algunos países han adoptado ya medidas de advertencia a la población. Entre esos países, EE.UU. de A. ha impuesto (por ley) a los fabricantes de cigarrillos la obligación de imprimir en las cajetillas: “Este producto contiene substancias nocivas para la salud”.
Uno de los mayores ingresos fiscales en Inglaterra, es el impuesto sobre el tabaco; sin embargo, en los últimos años están haciendo una fuerte campaña contra el hábito de fumar, porque han comprobado que el costo de atención en los hospitales por los efectos dañinos del uso del tabaco, es mucho mayor que el producto obtenido por el impuesto sobre el tabaco. Y al igual que algunos otros países, Inglaterra y Alemania Federal han prohibido (por ley) toda publicidad sobre el uso del tabaco. ¿Qué nos indica esto?
El tabaquismo es altamente dañino para la salud, consecuencia del hábito vicioso que mantiene subyugada a una gran mayoría de la humanidad, por ignorancia de las consecuencias.
El fumador y fumadora, no son personas libres, sino esclavos y dominados por el “Señor Cigarro”. Obedecen sumisos a sus exigencias. Los más, por desconocimiento de esa condición humillante y por ignorancia de la gran toxicidad del tabaco. Muchos argumentan que hay fumadores que llegan a avanzada edad. Éstas son personas de una vitalidad excepcional; pero, no ven ¡cuántos y cuántos! Caen víctimas de ese hábito vicioso en apariencia inofensivo.
Si analizamos el comienzo de este hábito, nos causará risa y hasta cierto punto de compasión. El hombre lo adquiere en su adolescencia, y en su mentalidad de niño fuma para sentirse hombre. Y la mujer lo adquiere de jovencita, por ... snobismo para que no le digan “anticuada”. Y después de adquirido ese hábito vicioso, son dominados por él, como el gañán domina al toro por el narigón.

Y a las jovencitas que presumen de elegancia fumando un cigarrillo, les invito a observar que, cualquier rufián, cualquier individuo ordinario y mal oliente, también fuma. Entonces, ¿dónde está la elegancia? En su cabecita vacía. Sólo aquellas jóvenes de mayor entereza se mantienen firmes, desafiando los prejuicios de las jovencitas y jovencitos tontos que se sienten personalidades echando humo por la boca y nariz. ¡ Y nos consideramos civilizados tomando hábitos de quienes, como los indios de las tribus en el descubrimiento de América, de donde ese hábito vino, los consideramos salvajes!
Continuará....