"A mi padre... despedida en misa (2ª parte)"
Papá, me dirijo a ti, porque tu sabes que yo no creo en la muerte y que, ésta, sólo ha podido arrebatar tu cuerpo, cansado ya de la dura y sufriente vida que llevaste, pero, tu alma, tu Ser, la parte inmortal de ti, la que amó y a la que amamos, se que está aquí en este momento, que nos ves y percibes nuestros sentimientos. Ayer solo enterramos tu enfermo cuerpo, tu cansado vehículo mortal, la envoltura física que dio albergue a tu alma por el tránsito de paso por este mundo pasajero. Como tantas veces te dije en nuestras charlas sobre aspectos de la vida, ahora ves por ti mismo que la muerte no existe para el alma, y por eso se que estás aquí viéndonos y escuchándonos más vivo que nunca, liberado de tu cuerpo castigado por el duro trabajo y la enfermedad. No pude despedirme de ti como me hubiera gustado y como se que también tu hubieras querido, cogiéndote la mano, acariciando tu blanco pelo y diciéndote de alma a alma...papá TE QUIERO...
De todos modos, estoy tranquilo, porque estoy seguro que aún en tu sufrimiento tratabas de esperar mi vuelta para despedirte y luchabas con la muerte. Tras mi llamada, pocos minutos antes de tu partida a la otra vida, pude despedirme desde la distancia en la soledad de mi hotel, pues ya intuía tu partida. Es misma noche también llamé a mamá para decirle que aunque nunca le dijera que la quería que lo diera por hecho, pues es lo que sentía expresarle en aquella misteriosa noche.
Nunca olvidaré que te fuiste con una sonrisa al recibir mi llamada y mi último beso y que te fuiste feliz. Pero, no te dije todo lo que necesitaba decirte y que, a veces, por nuestro mutuo egoísmo, disculpándome con lo ocupado que estaba, no te ofrecí todo el cariño que demandabas y necesitabas para vivir. Te entiendo muy bien padre, yo heredé de ti la necesidad del cariño para vivir y el amor a los hijos y, por eso, sabiendo que estás aquí y me escuchas, te digo, no por última vez, sino más bien por vez primera lo que las prisas y los egoísmos en los que vivimos no me dejaron decirte en este mundo:
“Papá, TE QUIERO. Todos tus hijos y tu familia te queremos y, es precisamente la muerte y los misterios que encierra, lo que me ha hecho ver lo mucho que te quería, lo que te necesitaba y lo que siempre te eché de menos. Pero hay algo más padre, vete tranquilo, ve hacia la Luz, sigue tu camino como Ser eterno, pero quiero que sepas que nunca te olvidaré, que estoy orgulloso de haber sido tu hijo y lo estaré siempre. Apesar de que tus defectos y los míos nos hayan separado en esta vida, no conseguirán hacerlo en la del Más Allá. Y también padre,que al igual que ahora te reunirás con el abuelo, también yo quisiera que el día de mi partida para ese mundo para continuar igualmente el sendero eterno, seas tu papá, lo primero que vea al salir del túnel. Quiero que vengas a recibirme y darnos ese fuerte abrazo que la muerte repentina que no me esperaba tan pronto, pero también nuestra mutua estupidez y egoísmo humano nos impidieron darnos en esta vida.
Papá, ahora, leeré lo que me pediste en mi vivencia de anoche. Después de esta misa yo volveré a mi vida y responsabilidades humanas en esta existencia de tránsito, pero tu papá, ve hacia la LUZ. Llama a tu Guía espiritual y ve hacia la Luz de Dios. No te quedes aquí pues ya no es tu mundo. Tu hogar está ahí, en la Luz Divina. Parte en paz padre, que al final de nuestro último aliento, todos los que te hemos querido y a quienes tu quisiste, nos volveremos a reunir en ese Mundo.
No vengo aquí a decirte lo maravilloso que fuiste como se suele hacer en este momento, porque no fuiste tan perfecto, pero, tampoco yo ni los demás seres humanos lo somos, sólo quise decirte lo que me hubiera gustado hacer cuando pude y ahora es tarde. Que Dios te bendiga padre y, perdona el haber tardado tanto en decirte lo que te quiero. Sólo espero que nos ayudes desde ese lado, cuando ya encuentres tu paz, a los que aquí nos quedamos para que nos sepamos dar el amor que aún podemos darnos y no tengamos que decir un TE QUIERO demasiado tarde.Papá te quiero, te queremos...”