“La esencia del Yoga”
Reflexiones de Santiago Pazhín
Deseo dedicar este artículo a todos los grandes maestros de Yoga, y a todos aquellos que de un modo u otro, contribuyeron a que esta milenaria ciencia se divulgara por el mundo, rescatándola de su halo de misterio y secretismo, permitiendo que se utilizara como patrimonio cultural, terapéutico y realizador de la humanidad. En especial, honro la memoria de Suami Vishnu Devananda, y a su venerado maestro, el gran sabio Sri Suami Sivananda, quien envió a Suami Vishnu a Occidente en 1957, con la misión de despertar las conciencias de muchos que estaban esperando recibir las enseñanzas de la milenaria ciencia del Yoga. Entre esos muchos, me encontraba yo, quien, movido por una fuerza interna muy grande, me sentí atraído a su práctica desde el primer momento de iniciarme al Yoga de forma autodidacta, en el año 1978, por medio de libros y posteriormente en un Centro de Yoga. En 1984, reforzaría mi amor al Yoga asistiendo en julio de 1984 a graduarme como Profesor en el ashram de Valmorín, en Canada, dirigido por Suami Vishnu, de quien ya venía aprendiendo por medio de sus libros y retiros desarrollados en España.
Así, a mi vuelta de Canada, y mi posterior viaje a Perú, en diciembre del mismo año, tras ciertas experiencias vividas, decidí dejar mi profesión, para dedicarme exclusivamente a la enseñanza del Yoga y ciencias afines, tarea a la que estoy consagrado desde entonces a diario sin descanso, desde hace hoy, casi 22 años.
A pesar de que hoy en día, son cada vez más las personas que desarrollan clases de Yoga en todo el mundo, son muy pocas las que realmente viven su verdadera esencia o cumplen los sagrados principios morales, éticos y espirituales que todo yogui debe mantener estrictamente. Aunque no es mi papel, y creo que el de nadie, excepto la conciencia de cada uno, quien debe discernir si realmente esta apto para trasmitir las enseñanzas del Yoga, si deseo decir a quienes lo desconocen y se inician por primera vez a su práctica, que tengan en cuenta la necesidad de que sus profesores tengan un mínimo de conocimiento sobre anatomía, fisiología y patología, así como un conocimiento amplio y profundo de esta ciencia, a fin de que puedan ser corregidos y asesorados de forma personalizada por medio de la práctica de aquellos ejercicios más aptos para cada practicante.
Por otro lado, si deseo dejar bien claro que, Yoga no se resume a la mera práctica de asanas, como lo vienen haciendo y entiendo la mayoría de sus practicantes, y aún así, de muchas personas que imparten clases, convirtiendo una ciencia tan extensa, sagrada y profunda en una mera “gimnasia suave” para emplearla en el mejoramiento e la salud. Quien así lo enseña hace un bien a la sociedad, sin duda alguna, pero priva al alumno de conocer la verdadera esencia de esta ciencia, como lo es su aspecto más trascendente.
Incluso, pocas personas incluyen en su práctica los ejercicios básicos del pranayama y mucho menos de meditación, si los cuales, se priva al practicante de dos herramientas imprescindibles para obtener éxito y avance físico, mental y espiritual dentro del Yoga. Quien así lo hace, debe comprender que no está practicando Yoga, en el amplio significado de este vocablo, ni siquiera practica Hatha-Yoga, dado que este sistema yóguico, base de todos los demás, también contiene su contenido esotérico, trascendente y prácticas y conocimientos para el desarrollo interior y la obtención de la autorrealiación que el Yoga persigue.
Hoy en día, donde existe en Occidente un verdadero boom del culto al cuerpo y a la belleza física, muchos utilizan del Yoga, únicamente aquellos aspectos (técnicas,ejercicios, dietas) que contribuyan a dicho fin, apartando al practicante del verdadero camino del Yoga, cuan es el mejoramiento y desarrollo integral del ser humano, en sus aspectos físico, mental y espiritual, a fin de conseguir su transformación y elevación con la que éste contribuya seguidamente a la transformación y elevación del mundo.
El cambio comienza primero en uno, alcanzando el “estado Yoga”, estado de conciencia y autorrealización integral, que le permita contribuir al desarrollo paralelo de la humanidad de la que forma parte. Esto es algo importante de comprender, puesto que, todo el tiempo que uno está dedicando a su propio mejoramiento, al mismo tiempo está contribuyendo al mejoramiento de su medio ambiente circundante (trabajo, familia, amistades…). El cambio comienza en uno. La lucha es dentro de uno, contra sí mismo, no se libera fuera contra otros. Sólo cuando uno vive en armonía consigo mismo podrá comenzar a hacerlo con los demás. Sólo cuando haya paz en el individuo habrá paz en el mundo.
El verdadero yogui no es el que acude a un centro dos o tres días por semana, o el que practica todos los días sus asanas, pranayama, relajación, meditación, dieta equilibrada… sino aquello que haya donde se encuentre en cada momento del día, trata de esforzarse por trabajar firmemente en la superación de sus defectos e imperfecciones, trata de mantener una actitud mental positiva ante cualquier circunstancia, incluso ante las ofensas y agravios; aquel que vibra en bien hacia los demás, manteniendo deseos, sentimientos y pensamientos de bien, nobles, elevados y altruistas hacia todos los seres; aquel en suma, que trata de conseguir vivir en armonía en un mundo desarmonizado, el equilibrio en un mundo desequilibrado y la paz interior en un mundo agresivo y violento. Difícil tarea sin duda, pero es ello es la verdadera esencia del Yoga.
Amigo lector, si real mente quieres avanzar seriamente dentro del difícil, duro y empinado camino del Yoga, debes tratar de mantener una seria disciplina en tus prácticas diarias (sadhana). (Ver artículo “sadhana para mantener en la sociedad actual”). Realizar tus minutos diarios de pranayama, relajación, asanas y meditación, tratar de equilibrar tu dieta, pero, especialmente, lo verdaderamente urgente es que trabajes con firmeza y constancia en el mejoramiento de tus pensamientos, dado que ellos te llevan alas actuaciones y a crear tu personalidad, tus creencias y la meta que decidirás adoptar en tu vida. Trata además de darle un verdadero “sentido trascendente a tu vida”, comprendiendo que todos estamos de paso por esta Escuela Planetaria, llamada Tierra, y que lo único que nos llevaremos en nuestro inevitable viaje al Más Allá, serán nuestras obras, todo lo demás, familia, dinero, fama… se quedará aquí, comprendiendo además que la belleza física no es al fin y al cabo, más que comida para gusanos, mientras que la belleza interior, la belleza del alma y el desarrollo del Ser es verdadera y perdura más allá de la muerte, del tiempo y del espacio.
Ahora solo me resta agradecerte el tiempo que me has brindado para esta lectura y ofrecerte mis mayores deseos de salud, paz y armonía para tu vida, pidiéndote fervorosamente que no aceptes nada de lo expuesto sin antes someterlo al crisol de tu razón, y de forma especial, me despido pidiéndote que hagas lo posible por trabajar en tu mejoramiento y desarrollo integral y en difundir e irradiar todo el bien que puedas a tu alrededor, pues ¿acaso conoces otra labor más loable que la de dedicar tiempo de vida al mejoramiento personal y a trabajar en el adelanto y progreso de la humanidad, trabajando contigo mismo para contribuir a un mundo mejor?.

Namaste. Om Shanti.